En la sección de Opinión del diario El País, del pasado sábado 10 de diciembre, el escritor catalán Félix de Azúa, publicaba un artículo que tituló 'Un descalabro'
(http://www.elpais.com/articulo/opinion/descalabro/elpepiopi/20111210elpepiopi_3/Tes), y en el que pormenoriza con claridad meridiana las razones que le han llevado al abandono como votante del PSOE.
Desde mi modesta opinión, no puedo más que estar de acuerdo con todo los que el Sr. Azúa expone en el mismo, toda vez que es similar a lo que le ha sucedido a más de cuatro millones de votantes en todo el país, como así sucedió, igualmente, en la localidad donde trabajo.
La aparición de la figura del Sr. Rodríguez Zapatero en la dirección no sólo del PSOE, sino también posteriormente en la Presidencia del Ejecutivo nacional pareció al comienzo de su primera legislatura, como si, tras los gobiernos del Sr. Aznar, del PP, regresara a España la sensatez y la humildad en la aplicación de políticas nacionales e internacionales, pues realmente no podíamos pasar a los ojos de la opinión pública internacional y, sobre todo, nacional, como si fuésemos una potencia mundial capaz de influir en el concierto mundial de naciones.
España sólo había sido potencia mundial en lo relativo a la política del 'pelotazo', del enriquecimiento veloz sobre la especulación inmobiliaria, no así sobre un sistema productivo industrial nacional inexistente desde la IIª República, pues la 'industria' radicada en este jodido país es casi en su mayor parte dependiente de multinacionales extranjeras, y la poca autóctona se vendió fuera de nuestras fronteras para convertirla en liquidez y así poderla dedicar a lo que fue el negocio nacional: la especulación sin más.
El Sr. Rodríguez Zapatero y su cohorte de aduladores, tanto en la administración central como en la autonómica y local, han sido los responsables del descalabro electoral sufrido por el PSOE en los dos procesos electorales vividos por la ciudadanía en el año que finaliza, y ello ha sido posible debido a los vaivenes en los que circulaba la política económica y social conducida por nuestro Presidente durante la segunda legislatura, apoyada por los llamados 'Barones' regionales, más ocupados en mantener sus respectivas parcelas de poder e influencia dentro del Partido; y, sus puestos o poltronas en la administración del Estado.
Hasta hoy, tras la última debacle electoral, nos vienen diciendo los que deberían haber renunciado y dimitido por incompetentes, que es necesaria la unidad, ahora más que nunca, para poder presentar un frente unido contra las políticas conservadoras que se nos plantearán por el partido político ganador de las elecciones, en torno a los dirigentes actuales. Hace falta tener cara dura!! Pero si son ellos los que iniciaron su implantación con el argumento de que era lo que necesitaba el país para responder a la crisis que nos azotaba!
No! Esto no puede seguir así! Hay que acabarlo!
El Partido no debe continuar con sus actuales dirigentes, y en la oposición!
Se hace necesario una refundación del PSOE, de forma que recupere su trayectoria socialista histórica, su ideología progresista comprometida con la defensa de los más desprotegidos, de una sociedad más justa para con los que menos tienen. Ya está bien de inclinar la cerviz ante los poderosos, de facilitarle sus componendas para que sigan aumentando poder.
Para ello es necesario un cambio generalizado de todos los cuadros dirigentes, sino, como dice el Sr. Azúa en su artículo, el PSOE, como la UCD en su tiempo, estará abocado a su perdición.
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