¡Vuelvo a trabajar!
Esta exclamación que en condiciones normales puede parecer estúpida, en mi caso tiene una importancia cuasi vital, y me explico:
En el mes de Junio de 2008, hacia San Juan, justo cuando llegaba el décimo aniversario del fallecimiento por cáncer de estómago de mi padre, me fue diagnosticado un cáncer maligno de tiroides, que necesitaba una intervención quirúrgica inmediata, pues existía riesgo de metástasis por todo el cuello y, quizás también, en el tórax. La noticia, aunque inconscientemente esperada por mí, debido a los diversos casos, todos letales, de cánceres en mi familia paterna (además de mi padre, una persona excepcional, otros tres hermanos suyos), supuso un mazazo tan fuerte que necesité de tres días de reflexiones hasta que reuní las fuerzas necesarias para poder comunicárselo a mi esposa y a mis hijos.
La noticia en cuestión cayó como una bomba también entre mis hermanos, pues, estoy seguro que, muy adentro de cada uno de ellos, todos sospechan que esta familia está tocada por la mala suerte con respecto a esta enfermedad y que todos estamos expuestos a sufrirla.
Pues bien, una vez conocidas todas las circunstancias que rodeaban la presencia de este cáncer en mi cuello y las acciones que debían llevarse a cabo a fin de tratar de eliminarlo; así como, tras conocer las favorables perspectivas que me expresaron tanto los médicos especialistas en este cáncer como los cirujanos que debían intervenirlo, me hicieron sentir sensaciones más esperanzadoras respecto de mi futuro, que unido a mi actitud, ya por sí positiva, y al apoyo abierto y total de mi familia y amigos, suponía para mí la certeza de que saldría adelante superando este puñetero trance, pese a los oscuros precedentes familiares.
Y así ha sido, puesto que despúes del tiempo transcurrido desde aquel aciago mes de Junio, tras la intervención quirúrgica y las posteriores radioterapias, hoy me hallo en tan buena forma física y psíquica que he decidido regresar al trabajo, pues ahora sé que esta enfermedad, que jamás me abandonará, está controlada y casi derrotada, hallándose agazapada en algún pequeño rincon de mi cuerpo, temerosa de dar la cara, porque sabe que estoy dispuesto a plantarle batalla hasta el final de mis días.
Hoy estoy feliz, porque soy el primero de mi familia que la ha derrotado, por ahora, y, con su apoyo y el de mis amigos, continuaré mi pelea, pues, YO, TAMBIÉN, ESTOY SOBREVIVIENDO A UN CÁNCER!
Gracias a todos, especialmente, a mi esposa Aurora, y a mis hijos Miguel, Jaira y Rafael Carlos, pues sin ellos, estaría perdido. Gracias!
Desde Granada tienes a tres personas que están deseosas de formar parte de ese ejército, que si tú lo permites, te ayudarán a plantar cara a ese enemigo en la batalla. Un besazo papá, te queremos!!!
ResponderEliminarSiempre, siempre y más siempres, estaremos juntos en esta pelea, pues no sólo por ser mi padre, que ya de por sí es peso suficiente, sino por ser una persona tan de admirar por tu fuerza y positivismo que es aplastante la lección de vida que nos has dado a los que estamos cerca de ti!!
ResponderEliminarMuchas Gracias Por Ser Mi Padre!!!
Eres Increible!!
Te Queremos Papá!!!!