sábado, 17 de octubre de 2009

El 'caso Gürtel'

Llevamos ya varios días conociendo por medio de los diversos medios de comunicación informaciones del denominado por todos como 'caso Gürtel', y debo decir que cada día estoy más asqueado.
Es para cabrearse cuando conoces que parte de los impuestos que te han arrebatado con los argumentos más solidarios relativos al bien general de todos los españoles, termina en los bolsillos de una pandilla de chorizos sinvergüenzas, que amparándose en las siglas de un partido político sólo pretenden -como dijo en una ocasión un politiquillo local pillado 'on line'- forrarse.
Como digo es asqueroso, no ya sólo que unos pocos 'listos' con el soborno previo del político bien situado en la administración de turno -mediante el regalo de trajes de firma, relojes caros, vehículos ostentosos, propiedades inmobiliarias, cuando no dinero en efectivo en grandes cantidades- hagan suyo una parte importante del erario público, sino que cuando son pillados esos políticos en sus sucias actividades, se defiendan argumentando que todo lo que les imputan -aunque se basen en datos obtenidos de forma legal por la Policía o los Jueces- no es sino una burda 'trama' orquestada por sus rivales políticos con la ayuda de las Institutiones del Estado; esto es, repartiendo suciedad hacia la Policía, la Judicatura, etc. Creen que si ensucian el nombre de esas instituciones sus porquerías pasarán más desapercibidas.
Lo lamentable de este problema actual es que no está localizado en una zona geográfica de este jodido País, esta cochambre que nos asfixia está tan generalizada que por doquiera que vayamos nos mancharemos más y más. No podemos dar un paso sin que corramos el riesgo de resultar salpicados por la inmundicia que nos rodea, protagonizada por individuos que cubren sus asquerosas actividades con una funda de honradez que por desgracia a algunos de ellos les sienta tan perfecta que nos confunde aunque el hedor a su alrededor sea insoportable.
Esto nos lleva a reflexionar que quizás la evolución humana no ha ido en la dirección adecuada; es decir, es posible que el progreso nos haya traído unos procesos vitales más cómodos, longevos y gratificantes, pero no hemos conseguido que la condición humana mejore en la solidaridad hacia los demás, en la ayuda a los más desfavorecidos, en considerar que lo que no es tuyo no lo va a ser aunque te apoderes subrepticiamente de ello, en que seamos conscientes que para conseguir una sociedad más igualitaria y generosa hemos de empezar por ser más honestos con nosotros mismos; en fin, en no aprovecharnos de la confianza o debilidad de nuestro prójimo.
Por último, deberiamos ser más vigilantes con quienes se postulan para representarnos en las diferentes administraciones públicas, sean ayuntamientos, comunidades autónomas o el Parlamento nacional, pues se nos pueden colar lobos con piel de cordero que no van a trabajar para sus representados sino para sí mismos con la intención de hinchar sus patrimonios personales.

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