Hola, amigos, acabo de regresar de uno de los viajes más tristes de mi vida.
Sí, ayer hube de acompañar a mi mujer, Aurora, y a dos de mis cuñados, hasta Cartagena, Murcia, para estar con la familia de Pablo, primo hermano de Aurora, y muy buen amigo mio, pues había fallecido hacia el mediodía, vencido por un infarto masivo, cuando se hallaba tomando un aperitivo en su casa junto a su hermano Perfecto, su madre, y su esposa e hijas.
Pablo, te recuerdo cuando en la navidad de 1976, con casi 17 años, te presentaste en Aguilar acompañando a una joven y hermosa rubia que a la postre se convertiría en mi esposa. Gracias por traerla.
Pablo, hoy te recuerdo generoso y presto a mostrarme los rincones de Zarautz, por donde te movías como pez en el agua, y que logré hacerlos míos para seguir disfrutándolos, también, en viajes posteriores. Gracias por ofrecérmelos.
Pablo, hoy te recuerdo bravo, decidido y dispuesto a comerte el mundo, a no rendirte pese a los puñeteros vaivenes que este jodido País interponía en tu camino; a sacar adelante a tu familia para entregárselo en bandeja. Gracias por tu determinación.
Pablo, hoy te recuerdo y te aseguro que nunca te olvidaré. Gracias, Pablo, por haber existido y haberme permitido conocerte y tenerte como un hermano. Gracias, hermano. Gracias, Pablo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario